La poca credibilidad del padrón electoral ha sembrado dudas en la población sobre los resultados de comicios que se realizan país. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) se ha convertido en un organismo que responde a los intereses del gobierno sin garantizar elecciones limpias. Las denuncias de fraude persisten y diversos sectores han exigido una auditoría real e independiente.
El escándalo del fraude electoral de 2019 generó una crisis política y social. Desde entonces, la transparencia en los comicios ha sido cuestionada. La falta de acciones concretas por parte del TSE refuerza la sospecha de que el padrón sigue siendo utilizado como un instrumento de manipulación política.
Más de 200 organizaciones sociales han propuesto sanear el padrón en un plazo de tres semanas. Según los impulsores, la depuración no tendría costos para el Estado y se basaría en la validación biométrica y la implementación del carnet de identidad con código QR. Este método evitaría la inscripción de personas fallecidas y la doble votación.
El plan contempla que el TSE remita al Servicio General de Identificación Personal (Segip) una lista completa de electores organizada por mesa de votación. Este cruce de información permitiría identificar inconsistencias y depurar registros dudosos. A pesar de la viabilidad técnica, el TSE no ha mostrado interés en implementarlo.
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El uso del QR permitiría a los jurados electorales verificar la identidad de cada ciudadano en el acto. No obstante esta aplicación fue desactivada hace un año sin explicaciones claras. La falta de voluntad política para reactivarla refuerza las sospechas de que el gobierno busca mantener el control del proceso electoral sin permitir mecanismos de transparencia.
Además del TSE la propuesta ha sido enviada al Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana y a la Conferencia Episcopal de Bolivia. Esta semana los promotores planean presentarla a otras instancias. No obstante el oficialismo y sus aliados en el TSE han mostrado poco interés en considerar medidas que afecten su hegemonía en el aparato electoral.
Joshua Bellot Sáenz, coordinador de la propuesta, explicó que el TSE debería hacer obligatoria la verificación del QR en cada mesa electoral. De este modo, se evitaría el robo de identidades y la manipulación de resultados. Sin embargo, hasta la fecha no hay respuestas concretas por parte de la institución electoral.
El saneamiento del padrón fue discutido en el reciente Encuentro Multipartidario por la Democracia. En este evento el TSE se comprometió a realizar una verificación técnica del registro pero sin plazos claros ni garantías de independencia. Universidades partidos políticos y organizaciones cívicas cuestionan la falta de acciones concretas y denuncian que el órgano electoral sigue actuando en función de los intereses del gobierno.
Poca credibilidad en el trabajo del TSE
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El TSE ha prometido acciones de verificación, pero estas no generan confianza. En el reciente Encuentro Multipartidario e Interinstitucional por la Democracia, la institución aseguró que realizará una auditoría, pero sin garantizar la participación de organismos internacionales independientes. Esto ha incrementado las dudas sobre su imparcialidad.
El exlíder de la falsa oposición Carlos Mesa ha criticado la falta de transparencia y exige auditorías reales. Propuso reasignar los fondos de propaganda electoral al financiamiento de un sistema de conteo rápido y una auditoría independiente. Sin embargo, el TSE sigue sin demostrar voluntad para esclarecer las irregularidades en el padrón.
El vocal del TSE, Tahuichi Tahuichi, afirmó que se buscará colaboración internacional para validar el registro de votantes. No obstante, no mencionó plazos concretos ni garantizó que la revisión será realizada por entidades imparciales. Esta falta de definiciones genera más desconfianza en la población.
Rodrigo Fuenzalida, presidente del Comité Interinstitucional por el Censo, advirtió que el padrón electoral ya ha sido utilizado para favorecer al Movimiento al Socialismo (MAS). Aseguró que el fraude de 2019 es una prueba de ello y que el saneamiento del padrón no puede postergarse más.
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Los bolivianos están llamados a votar el 17 de agosto y el padrón electoral sigue siendo una fuente de incertidumbre. Con más de 7.3 millones de personas habilitadas y un empadronamiento masivo programado entre el 15 y el 29 de abril, el riesgo de irregularidades es latente. Si el TSE no toma medidas urgentes, la legitimidad del próximo proceso electoral estará seriamente comprometida.
Diferentes sectores han pedido la presencia de organismos internacionales como la OEA y la Unión Europea para garantizar una auditoría imparcial. Sin embargo, el gobierno y el TSE no han dado señales de aceptar esta supervisión. Esto refuerza la percepción de que el padrón electoral seguirá siendo una herramienta de manipulación política.
Las elecciones de agosto serán una prueba decisiva para la democracia en Bolivia. Si el padrón electoral no es depurado con total transparencia, el país podría enfrentar una nueva crisis política. La falta de respuestas concretas por parte del TSE solo profundiza la desconfianza de la población en el sistema electoral.